Rufino del Valle

La fotografía cubana contemporánea está moviéndose en diferentes temas creativos, con una gran avalancha de jóvenes artistas que manipulan o escenifican imágenes haciendo énfasis en temas íntimos.

Desde finales de la década de los ’80 y principios de los ’90 fotógrafos-artistas como Martha María Pérez, Juan Carlos Alóm, Eduardo Hernández Santos, Cirenaica Moreira, José Manuel Fors y René Peña, todos habaneros, han ocupado los más importantes espacios expositivos dentro y fuera del país.

Otros, de diferentes provincias, han tenido que recurrir a la capital para hacerse sentir. Tal vez por su cercanía la provincia de Matanzas ha sido capaz de situar a importantes figuras del lente, desde su propio terruño. Primeramente lo hicieron Abigail González y Ramón Pacheco; ya desde finales de los ´90 aparece un empuje fuerte con la obra de Nadalito (Nadal Antelmo Vizcaíno), con un estilo muy propio y gran producción creativa.

Este cardenense de nacimiento y varadense de adopción es un artista cuya base creativa es la fotografía pero que va más allá del encasillamiento en que se enmarcan a los fotógrafos tradicionales. Desde pequeño tuvo la necesidad de sentirse útil, garabateando hojas de papel, pensando que iba a ser dibujante o pintor, también se preocupó por el deporte. Estudió Ingeniería Mecánica en la Universidad de Matanzas y más tarde fotografía en la Escuela de San Miguel de los Baños.

Su obra se enmarca en las fantasías que se forman dentro de su mundo interior, condicionando su consumo diario: en historias, mitos y transformaciones. Se apropia de la mercantilización del arte, la publicidad, así como de todo lo que le rodea.

Aunque sus comienzos fueron el reportaje y la fotografía documental, no estaba muy lejos de los cambios conceptuales en la fotografía contemporánea a principios del siglo XXI, a partir del año 2003 realizo un vuelco sustancial en su trabajo al manipular paulatinamente sus obras formando creaciones a través de la fotografía. Sus imágenes son puestas en escena de situaciones dadas las cuales manipula a partir de sensaciones, transformando el contexto escénico, creando collage, rasgando el material fotográfico o añadiendo textos comprensibles como apoyatura para poder dar la efecto deseado. Da la impresión que vive pensando constantemente en la imagen, que está argumentando siempre con ella, al querer expresar imágenes reales o irreales, con una concepción novedosa.

Sus series fotográficas actuales son lecturas de frases o situaciones diarias, donde el ser humano se desenvuelve o en otros casos de su propia personalidad, en autorretratos vivenciales.

Nadalito también coquetea con lo abstracto, inclusive desde el erotismo. La sexualidad en sus trabajos se adopta con cualidades gráficas y conexión semántica. Expone, yuxtaponiendo o buscando angulaciones no usuales, y utilizando el poder persuasivo de las distintas tonalidades del color. A partir de una persuasión llega a su percepción. Aunque nunca es la realidad,  parte siempre del lenguaje de la cultura, tratando a partir de un concepto general, casi siempre con estética.

Nadalito realiza sus viajes fotográficos con una imagen mental previa a la realización de sus obras, hasta que obtiene una representación adecuada, y no duda en recurrir al tratamiento tecnológico para lograrlo. Desde el 2003 se empeña en la manipulación digital, al dejar salir fuera de sí, inquietudes e interrogantes acerca del ser humano y su existencia. Busca mediante la ambigüedad existente entre  textos e imágenes y logra una reflexión del espectador ante diferentes conceptos y temáticas que según su punto de vista están siendo subvalorados, olvidados o cambiados, por lo que merecen ser analizados. Con ello  busca, además, que el público pueda considerar su propia valoración.

El artista juega con una de las tendencias de las artes plásticas contemporáneas,  la poca claridad entre las fronteras de una manifestación y otra, rozando constantemente las  líneas  imaginarias  que las separan.

Estudia y analiza conceptualmente la interrelación que existe del interior psíquico de su mundo y lo transpola a otros medios de expresión, haciendo de esta manera que el espectador sea cómplice o partícipe de sus reflexiones, que puede comprenderlo o no, pero trata de que haya entre ambos una simbiosis o padrinaje entre ellos.

Cada trabajo realizado busca una relación con el espacio pues cada obra  puede ser interpretada desde el punto de vista de relaciones interpersonales o llevarlo hasta situaciones fuera de estas fronteras. El espacio lo pone la imaginación de cada observador. Muchas de sus imágenes intentan recoger opiniones generalizadas sobre temas específicos que pueden ser del presente, del pasado o del futuro. Sí, se puede decir que son fraudes icónicos, porque no son fotografías tomadas de la realidad, directamente, no son imágenes de la cotidianidad en el recorrido diario por la ciudad, pero en sí son realidades espirituales del ser humano, de sus propias vivencias y de su experiencia en su paso terrenal, ahí está la importancia de su trabajo, al crear una iconografía única en la imaginería nacional.

Sus obras se han paseado por los más importantes salones de arte, en los últimos años: fue premio del Fondo de Bienes Culturales y premio de la Casa Taller Pedro Pablo Oliva en la I Bienal Nacional de Fotografía “Alfredo Sarabia” de Pinar del Río (2003); tercer premio y premio del Fondo Cubano de Bienes Culturales, en la VI Bienal de Fotografía de La Habana (2004); mención especial del Concurso de Fotografía “Cuba al Natural” convocado por la Oficina Cultural de la Embajada de España en Cuba (2004); premio del Consejo de Superación Cultural y segundo premio en el XIII Salón de Artes Plásticas “Roberto Diago” de Matanzas (2004); Gran Premio del X Salón Nacional de Arte Erótico de La Habana (2004); y Gran Premio del Salón Nacional de Arte Digital, de La Habana (2005), entre otros.

Sin embargo su trabajo no es necesario valorarlo por los premios obtenidos, porque así lo atestiguan, además, los críticos y curadores que lo solicitan para exponer y coleccionar, como es el caso del curador francés Joel Giralt del Centro de Arte Contemporáneo George Pompidou que lo ha incluido en su colección particular y otros coleccionistas y galeristas de EE.UU., Francia, Italia y México. Además, en su rápido ascenso en el mundo de la creación ya ha expuesto en Francia, México, EE. UU, Puerto Rico, Austria, Malasia y Cuba.

A pesar de todos estos reconocimientos, es un joven artista que se considera, todavía lejos de su consagración como creador. Naturalmente que todavía habrá mucho que  esperar en su obra.

Paralelamente a sus últimos trabajos, analiza e investiga en un grupo de temas como el video-art, arte Net, etc. Enarbola su versátil manejo de la creación a favor del arte, dejando bien claro que el artista no debe tener límites.

La Habana, 2007

Syllabism. Todos somos iguales, 2003 / Cover photo syllabism* / 100 x 150 cm each one
Syllabism. Todos somos iguales
2003
One day Ophelia, 1999 - 2000 / Color photograph / 50 x 60 cm
One day Ophelia
1999 to 2000
Erotic Story, 2001 / Digital Photography
Erotic Story
2001